Psicología

Mayo 9, 2017
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INTRODUCCIÓN

Los diferentes efectos que tiene el ejercicio sobre las mejoras en  la salud mental y la condición física general de las personas, son hoy día más que evidentes. (1). En una población cada vez más acogida a los altos niveles de sedentarismo propios de los estilos de vida del siglo XXI, se hace indispensable el control de la dosis en su aplicación.

Mejoras a nivel cardiorespiratorio, metabólico y músculo-esquelético son sus principales efectos más inmediatos. Pero ¿qué hay de las mejoras en las destrezas cognitivas y enfermedades psicológicas con la práctica del ejercicio?

Desde ésta última, hemos de entender y diferenciar la conducta de las personas como un conjunto multifactorial de condicionantes internos y externos que la conforman y la modifican durante los años de vida; pues la personalidad es flexible y no estática a pesar de lo que muchos pueden creer erróneamente con frases del tipo “yo soy así siempre”:

En este artículo y aunque existen muchos más beneficios específicos asociadas a la práctica rigurosa del ejercicio físico, destacaremos dos de los principales marcadores psicológicos hoy presentes en nuestro entorno:

  • La gestión y control de las emociones

  • La Depresión y la ansiedad como estados

Desde un punto de vista social y abordando la causa al método, el activismo y las relaciones que en él se crean han conllevado a una mejora en las interacciones sociales de las personas. Reflejo de ello, podríamos considerar el propio movimiento olímpico y como ello se ha transferido de generación en generación en el conjunto de los países ante tales eventos deportivos que hacen de unión al mundo y cómo esta herramienta llamada deporte se ha convertido como herramienta de reunión e interacción en el  diario de muchas personas en los centros deportivos y de salud.

IMAGEN 1.-Sociabilidad, afectividad y positivismo

 

El ejercicio físico como principal medida preventiva no invansiva hacia los trastornos psicológicos y cardio-metabólicos, hemos de entenderlo como:

“Aquella actividad física  realizada con unos fines específicos previamente organizados y programados en el tiempo“.

La importancia de éste, reside  por tanto en su dosis de aplicación. Pues no olvidemos que actúa como marcador preventivo hacia la ausencia de un gran número de enfermedades como cánceres y diabetes.

A Nivel psicológico, existe un gran número de mejoras asociadas  a nivel nervioso gracias a la estimulación que provoca en nuestro organismo durante la práctica,  y más concretamente en el cerebro conllevando importantes efectos en las aminas biogénicas; responsables en el control de nuestros estados emocionales. Estos efectos además, se prolongan pasadas varias horas de actividad, en ejercicios de alta intensidades (>75-80 %VO2máx),  por lo que constituyen al fin y al cabo un  estado prolongado de vida en la mejora de la psicología en las personas. (2). Éstas en sí serían las causas que explican el porqué cuando entrenamos o nos ejercitamos mejora nuestra sensación de plenitud, vitalidad y descarga.

Desde un punto de vista práctico y de aplicación directa en nuestro diario,  es importante  saber diferenciar e identificar la conducta normalizada de una persona que realiza ejercicio cotidianamente a media y baja intensidad (como podría ser montar en bici o acudir a actividades dirigidas para el mantenimiento de la forma), con respecto la conducta de un deportista en su máximo estado (independientemente la edad).

Es un error normalizar ambas conductas aunque se produzcan en contexto aparentemente similar, pues de cierto modo no lo son. Una vez más hablaríamos  de dosis de ejercicio y cómo ésta afecta durante el movimiento a las adaptaciones de cada grupo. Veámoslo en un claro ejemplo :

En término de psicología conductual, todo lo que se salga de una conducta aparentemente o estadísticamente normalizada, puede denominarse como desvinculado o descentralizado de la conducta normalizada pero, ¿qué pasa cuando hablamos de máximo rendimiento? ¿Es una conducta normalizada saltar más de 8 metros de longitud, correr  100 metros en menos de 10 segundos o realizar maratones con media de 3min/km?”

Por tanto , en el diario de estas personas hemos de considerar que su conducta requiere también un tratamiento diferente acorde a sus exigencias y esfuerzos físicos.

LA CONDUCTA PSICOLÓGICA DEL DEPORTISTA

En este sentido, cobra vital importancia el control y gestión de las emociones como reforzador nato  hacia todas y cada una de las capacidades cognitivas que conforman la personalidad del deportista, afianzadas aun más con un entrenamiento repetitivo y continuado (3)

Del mismo modo ,  las altas cargas de entrenamientos a los que éstos son sometidos durante toda su carrera como profesionales pueden incrementar el riesgo de sufrir algún tipo de lesión ante falta de detección y  control de factores que generan situaciones propensas al control emocional. De ahí la importancia en mantener una correcta motivación (descrita más adelante).

IMAGEN 2.-Un Jugador de rugby de EE.UU, categoría junior.

 

VARIABLES PSICOLÓGICAS PRINCIPALES  Y CONTROL DE EMOCIONES

La práctica deportiva, como juego evolucionado en el tiempo, formalizado  por unas reglas bien definidas y conocidas por todos, a diferencia de la mera ejercitación o  simple práctica de actividad física como salud o simple juego, exige unas capacidades cognitivas muy concretas. Tomar decisiones eficaces y ejecutarlas en el mínimo período de tiempo requieren una alta demanda en sus participantes para leer el juego.

  • LA ANSIEDAD COMO ESTADO

A pesar de ser una de las consecuencias principales de mejora con la práctica del ejercicio (tanto transitoria como de carácter prolongada o crónico),  la aprensión y amenaza con la que se predispone un  deportista es muy común y mayor con respecto al resto de personas. Ello es debido a  las continuas amenazas en las que se encuentran durante el juego, la  mala aceptación al fracaso, la retirada deportiva. Todo ello, se ve afectado en el rendimiento (dentro y fuera del terreno) y en la probabilidad de la aparición de lesiones. Pues no olvidemos, que los deportistas además de ello, son personas con los mismos problemas que cualquiera otra.

Imagen 3-El Estrés en situaciones diarias; síntoma común

 

En este sentido, si hay un grupo que se beneficia es sin duda alguna de estos estados emocionales son la poblaciones generales (niños, adolescentes, adultos y mayores) , quienes  obtienen los mayores beneficios en cuanto a mejora con  esfuerzos físico aeróbico (por debajo del umbral ventilatorio) ,reflejando una reducción en dicho estados de ansiedad  incluso a diferentes niveles de intensidades. (2,3,4,5,6)

Sin embargo, con el entrenamiento de alta intensidad, la mejoría en algunos estudios muestran no parecer tan evidentes como se podría esperar en deportistas de alto rendimiento provocando mayor excitación fisiológica ante las altas cargas de entrenamiento. Así mismo, hemos de considerara en este grupo de población que están expuesto además a situaciones añadidas de estrés, como podrían ser el excesivo número de viajes durante competición, los problemas de grupo no solventados,  las escasas recuperaciones… Todo ello genera sin duda alguna una importante sobrecarga en el Sistema Simpático del organismo y con ello, síntomas de huida, miedo y aprehensión traducidas en elevación de la  Frecuencia Cardíaca en reposo, la presión sanguínea e incremento en las  hormonas del estrés (cortisol principalmente) junto con  actividades enzimáticas hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (7).

Desde el punto de vista psicológico, hay un factor en el deportista que marca sin duda alguna su rendimiento: el riesgo a sufrir alguna lesión siendo ésta mayor conforme más baja es la estabilidad emocional (Karson, Karson y O’Dell, 2003; Russell y Karol, 2005).

Siguindo los estudios de  Berengüí-Gil et al, de Los Fayos, Hidalgo-Montesinos) y los cuestionarios de personalidad (Sixteen Personality Factor Questionnaire” )dichos autores, nos indican una vez más  como afecta la baja autoestima al sentimiento de culpabilidad, inseguridad y duda en la mejora de las marcas y en la carrera de los deportistas.

Del mismo modo, se revela  en su polo opuesto el bajo índice lesivo de quienes confían  más en sus posibilidades, las reta de modo ágil, y  se sienten seguras y relajadas dentro y fuera de la competición.

Imagen 4- Concentración y relajación mediante la música

 

ESTRATEGIAS PARA SU MEJORA

  1. Modificar el ambiente:

  • Utilizar medios efectivos para incrementar la relajación y aumentar la autodeterminación como pueden ser cambiar los espacios de entrenamiento o el uso de  la  música podrían ser herramientas bastante útiles.
  • Modificar objetivos. Las motivaciones cambian y , a veces la situación no acompaña aunque hacia dónde queremos ir. Cambiar temporalmente los objetivos y volver a replantearlos es una buena forma de volver a adquirir progresivamente la mejor forma. Para ello, se hace indispensable comunicar los problemas con el entrenador y los padres. Pues sin duda alguna, son ellos quienes pueden ayudar a conocer la causa de nuestras tensiones y bajo rendimiento .

Imagen 5.-Un día de trabajo para los escolares diarios

 

  1. La Comunicación y uso inteligente del lenguaje

Puede parecer una tontería, pero no lo es para nada. Muchos deportistas han desarrollado sus habilidades y fracasos a base de gritos y castigos. En este contexto se engloban a todos los responsables de su educación (tanto deportiva como escolar); familiares, entrenadores, amigos y profesores de escuela son los responsables.

Mantengamos un lenguaje cordial  y agradable a cada etapa por la que pasan. Animemos a que sigan superándose a diario con pequeños éxitos. El éxito llegan con ello. Mantengámoslo motivados con lo que hacen y en cómo lo hacen

Imagen  6. Un padre grita o chilla pero no motiva así a su hijo

 

  1. Tolerancia al fracaso

Dicen que para llegar al éxito hay que fracasar una y otra vez. No podemos dejar que se desvinculen del deporte por ello. La tolerancia al fracaso ha de ser necesaria. La exposición gradual hacia situaciones de “Miedos”, como pueden ser las propias competiciones, han de ir presentándose poco a poco y tomarlo con total naturalidad, al igual que los entrenamientos.

 

LA DEPRESIÓN COMO TRÁNSITO

Los atletas, al igual que todas las personas de esta sociedad, están expuestos a las situaciones más dolorosas y complejas que pueda presentar la vida misma : la pérdida de un ser querido, un divorcio o rachas de soledad ante un conflicto no solucionado ni compartido no se escapan del rendimiento deportivo. Son situaciones donde la competición no entiende  por lo que se hace indispensable conocer cuáles son las causas que lo generan y acudir a un profesional cualificado que te permita encontrar tus herramientas de salida.

En este sentido, la práctica del ejercicio físico en sus diferentes intensidades ha demostrado ser efectiva para el manejo de  capacidades cognitivas como ante la depresión, Alzheimer y Parkinson(8)Es en el ámbito clínico donde ésta tiene sus mayores efectos. (9-10 ) en los neurotransmisores de dopamina; imprescindible para el control motor- y, serotonina ;neurotransmisor antidepresivo-, reduciéndose los niveles de éstos junto con la noradrenalina.

ESTRATEGIAS PARA SU  MEJORA

  • Evaluar y contextualizar los objetivos del atleta a corto, medio y largo plazo, modificando los anteriores si hicieran falta para su consecución y éxito.
  • Aumentar la confianza buscando contextos de agrado (no sólo el de competición).

Imagen 8- Juego lúdico como entrenamiento regenerativo
  • Identificar y modificar el lenguaje interno, motivar conductas deseadas (reforzando) y fomentar la visualización del gesto, la imaginación y el foco de atención. Ayudará en su autoconocimiento.
  • Minimizar la postergación, es decir, reducir la toma de decisiones de qué hacer mejor o peor para centrar tarea en aspectos específicos de mejora que no generen aún más confusión o duda.

 

LA MOTIVACIÓN COMO PILAR

La motivación entendida como “constructo psicológico que activa y dirige la conducta” (10), influye, junto con la personalidad, asertividad y la ambición en la direccionalidad e intensidad hacia el cómo se realizan las tareas.

ESTRATEGIAS PARA SU  MEJORA

  • Minimizar postergación (reducir el número de estímulos ante indecisión en el entrenamiento y fuera del mismo durante las actividades del diario).
  • Autodeterminación; introducir estímulos nuevos durante las sesiones(no continuados ni muy diferenciadores de los asemejados en competición), con diverso material, juegos dinámicos y fomentando el compañerismo más que el resultado.
  • Fomentar la Visualización, la imaginación mental e interacción de grupo durante y post sesión intentando identificar conductas o pensamientos disruptivos durante el mismo,  modificar el diálogo interno expresándolo abiertamente al entrenador y, posteriormente hacer una puesta común de grupo al final de la sesión para cómo mejorar entre la ayuda de todos nuestro rendimiento. (anotar en cuaderno de grupo)
  • Reforzar las conductas deseadas (exitosas) y tomar con inteligencia las no deseadas poniéndolas en común con el resto de compañeros quienes del mismo modo darán un Feed-back para mejorarnos todos nuestros estados anímicos y nos sintamos más comprendidos y animados al ser tratados.

 

CONCLUSIÓN

El manejo de las variables psicológicas durante la práctica deportiva es hoy una panacea. Se invierten mucho tiempo en esfuerzos físicos para la mejora de las capacidades física básicas, sin tener en cuenta en muchas ocasiones el papel que juega la conducta psicológica en el rendimiento.

Reconocer e identificar estrategias efectivas para reducir el riesgo de sufrir lesiones, la aparición de la ansiedad o la depresión o inclusive la baja tolerancia al fracaso y autodeterminación, pueden evitarse si son detectadas, trabajadas y desarrolladas en la carrera deportiva de los deportistas.

Imagen 9- Puesta en común y vuelta a la calma

 

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Armstrong C.A., J.F Sallis, M.F Howell y C.R. Hofstetter (1993). Stages of change, self-efficacy, and the adoption of vigorous exercise; A prospectove analysis. Journal of Sport and Exercise Psychology 15: 390-402.
  2. Calfas, K.J y W.C, Taylor. 1994. Effects of physical activity on pshychological variables in adolescents. Pediatric Exercise Science6: 406-423
  3. Kugler, J., H. Seelback y G.M. Kruskemper. (1994). Effects of rehabilitation exercise programmes on axiety and depression in the coronary patients. A meta-analysis. Brithis Journal of Clinical Psychology 33: 401-410
  4. Landers, D.M y Arent S.A (2007). Physical activity and mental health En : Handbook of Sport Psychology, 2ª ed., R.N. Singer, H.A. Hausenblas y C.,. Janelle, eds. Nueva York; Wiley pp 740-765.
  5. Long, B.C y R Van Stavel (1995). Effects of exercise training on anxiety, A meta-analysis. Journal of Applied Sport Pshychology 7: 167-189
  6. Woo, M.,S. Kim, J. Kim y B.D. Hatfield (2010). The influence of exercise intensity on frontal electro-encephalographie (EEG) asymmetry and self-reported affect. Research Quarterly for Exercise and Sport 81: 349-359
  7. Cannon, W.B. (1929). Bodily change in Pain, Hunger, Fear and Rage, vol 2. Nueva Yorlk. Appleton
  8. Spiduso, W.W. (1983). Exercise and the aging brain. Research Quaterly for Exercise and Sport 54: 208-218
  9. Craft, L.L y D.M. Landers (1998). The effect of exercise on clinical depression and depression resulting from mental illness. A meta-analysis. Journal of Sport and Exercise Psychology 2: 339-357
  10. Landers, D.M. (1980). The arousal-performance relationship revisited. Research Quarterly for Exercise and Sport. 51: 77-90
  11. Rosendo Berengüí-Gil1, Enrique J. Garcés de Los Fayos2 y María D. Hidalgo-Montesinos2 Psychological characteristics associated with the incidence of sports injuries in athletes of individual sport