Psicología

octubre 20, 2017
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INTRODUCCIÓN

Los múltiples efectos que tiene hoy día el ejercicio sobre la salud mental y  condición física física de las personas, son más que evidentes e indiscutibles. (1). En una población acogida cada vez más a unos estilos de vidas sedentarios, la calidad de éste en la aplicación de su dosis se hace indispensable para garantizar dichas mejoras.

A nivel cardiorespiratorio, metabólico y músculo-esquelético podemos destacarlos como principales marcadores de mejora. Pero ¿podemos considerar éstas de la misma firmeza a nivel psicológico?

destrezas cognitivas y enfermedades psicológicas asociadas a una práctica de ejercicio físico?

En la últimas décadas, hemos de entender la conducta y personalidad como un conjunto multifactorial de condicionantes internos y externos que conforman y la moldean con el paso del tiempo. Pues la personalidad es flexible y no estática como en un primer momento gran parte de la mayoría social cree con frases del tipo: “yo siempre fui así”.

En este artículo y aunque existen muchos más efectos beneficiosos sobre la destrezas cognitivas y enfermedades psicológicas asociadas a un alto sedentarismo, destacaremos dos principales marcadores  más que evidentes y significativos:

  • La gestión y el control sobre las emociones

  • La Depresión y la ansiedad como estados

Desde un punto de vista social y abordando la causa al método, el activismo y las relaciones que durante la práctica del ejercicio físico se crea; aún más en las últimas décadas- se ha llevado desarrollando durante el propio movimiento olímpico conllevando importantes mejoras en las relaciones interpersonales de ocio. Fruto de ello, el gran número hoy día de centros deportivos e instalaciones destinadas a la mejora de la salud.

IMAGEN 1.-Sociabilidad, afectividad y positivismo

 

El ejercicio físico como principal medida preventiva “no invansiva” de medicina  hacia  numerosos trastornos psicológicos y cardiometabólicos hoy existentes, hemos de entenderlo desde su concepto como:

“Aquella actividad física  realizada con unos fines específicos previamente organizados y programados en el tiempo“

A Nivel psicológico, existe un gran número de mejoras asociadas con la práctica del ejercicio físico. Marcadores nerviosos como la estimulación simpática en nuestro cerebro; concretamente las aminas biogénicas, son alguno de los factores liberadores de epinefrinas y norepinefrinas, responsables en la excitación nerviosa y  parte de la mejora en el control de nuestras emociones. Estos efectos asociados así mismo durante esfuerzos prolongados , se acentúa inclusive pasadas varias horas post- actividad a nivel cardiometabólico (Efecto EPOC),principalmente en ejercicios de alta intensidades (>75-80 %VO2máx). Es por ello por lo que éste se convierte como una herramienta indispensable para la mejora de la vida física y psicológica en las personas. (2). También su efecto, podría explicar  algunas de las causas que explican el porqué cuando nos ejercemos mejora nuestra sensación de plenitud, vitalidad y descarga psicológica hacia emociones negativas o pensamientos disrruptivos.

Desde un punto de vista práctico y de aplicación directa en nuestro ámbito diario,  es importante  saber diferenciar e identificar la conducta normalizada de una persona que realiza ejercicio físico cotidianamente a intensidad moderada ;como podría ser montar en bici,caminar, clases dirigidas, etc -con respecto la conducta de un deportista de competición.

En la práctica profesional, es un error normalizar ambas conductas por igual, aunque se produzcan en contextos aparentemente similares, las necesidades de salud y rendimiento son bien diferentes, de ahí sus estrategias y métodos de mejora.Veámoslo en un claro ejemplo conductual dentro de un contexto aparentemente común:

En término de psicología conductual, todo lo que se salga de una conducta aparentemente o estadísticamente normalizada, puede denominarse como desvinculado o descentralizado de la conducta normal, la estandarizada.  Pero, ¿qué ocurre cuando hablamos de máximo rendimiento? ¿Es una conducta normalizada saltar más de 8 metros  en un triple salto de longitud, correr  100 metros en menos de 10 segundos o realizar maratones con media inferiores a 3 min/km?”

Como pueden entender, estas cifras no están al alcance de todos por lo que requiere del mismo modo ser comprendida durante el mismo de diferente manera acorde al grupo edad y acondicionamiento físico.

LA CONDUCTA PSICOLÓGICA DEL DEPORTISTA

En este sentido, cobra vital importancia el control y gestión de las emociones como reforzador nato  hacia todas y cada una de las capacidades cognitivas que conforman la personalidad del deportista. Capacidades afianzadas aún mas  con un entrenamiento repetitivo y continuado (3)

Del mismo modo ,  las altas cargas de entrenamientos a los que éstos son sometidos durante toda su carrera profesional incrementan el riesgo de sufrir algún tipo de lesión, Este factor se duplica ante falta de detección y control de ámbitos en la personalidad del deportistas.  De ahí la importancia en mantener una buena motivación (descrita más adelante), y dirección en los aprendizajes, incluída las destrezas cognitivas.

IMAGEN 2.-Un Jugador de rugby de EE.UU, categoría junior.

 

VARIABLES PSICOLÓGICAS PRINCIPALES  Y CONTROL DE EMOCIONES

La práctica deportiva, como juego evolucionado en el tiempo formalizado  por unas reglas bien definidas y conocidas por todos, a diferencia de la mera ejercitación o  simple práctica de actividad física con enfoque saludable o lúdico,  exige unas capacidades cognitivas muy concretas relacionadas principalmente en la toma de decisiones. Tomar decisiones eficaces y ejecutarlas en el mínimo tiempo posible, hacen en los deportistas el desarrollo de unas  habilidades cognitivas específicas a cada modalidad.

  • LA ANSIEDAD COMO ESTADO

A pesar de ser uno de los principales marcadores de mejora con la práctica del ejercicio físico (tanto transitoria como crónica),  la aprehensión y amenaza con la que se predispone un deportista a lo largo de su vida diaria es muy común y, en muchas ocasiones, incluso superior con respecto al resto de personas. Las continuas situaciones de amenazas a los que se sienten expuestos, no siempre es del todo bien llevadero durante una trayectoria deportiva. La baja tolerancia hacia el fracaso es muy común durante las primeras edades incitadas por un mal aprendizaje. Pues no olvidemos, que los deportistas del máximo nivel, además de ser considerados como tal, son personas con los mismos problemas e inquietudes que el resto.

 

En este sentido, si hay un grupo que se beneficia de todo lo anterior expuesto referente a estados emocionales, es sin duda alguna niños, adolescentes, adultos y mayores, quienes obtienen mayores beneficios con  esfuerzos aeróbico s(por debajo del umbral ventilatorio submáximo), reflejando una reducción importante inclusive a diferentes intensidades. (2,3,4,5,6)

Sin embargo, con el entrenamiento de alta intensidad, los deportistas de alto rendimiento parecen no beneficiarse tanto como los anteriores en lo que la ansiedad se refiere a pesar de la mayor excitación fisiológica con las altas cargas de entrenamiento.Síntomas de huida, miedo y aprehensión, son los rasgos más característicos de estas situaciones en atletas, generando en ocasiones alta frecuencia en reposo, elevación en la presión sanguínea e incremento en las hormonas del estrés cortisol junto con  actividades enzimáticas hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (7).

Desde el punto de vista psicológico, si hay un factor en el deportista que marca en sin la personalidad del mismo es el riesgo a sufrir lesiones ,siendo ésta mayor conforme más baja es la estabilidad emocional del mismo tal y como señalan Karson y O’Dell, (2003) o Russell y Karol,( 2005).

En la misma línea y siguiendo los estudios de  Berengüí-Gil et al, de Los Fayos, Hidalgo-Montesinos  y según marcan los cuestionarios de personalidad (“Sixteen Personality Factor Questionnaire” ), se, reivindica una vez más como  la baja autoestima afecta al sentimiento de culpabilidad, inseguridad y duda en la mejora de las marcas personales de cada atleta siendo extrapolable en las situaciones cotidiana de la vida misma.En el polo opuesto, un bajo índice lesivo de quienes confían  más en sus posibilidades, las reta de modo ágil, y se sienten seguras dentro y fuera de la competición ,les hacen destacar del resto.

Imagen 3- Concentración antes de una competición

 

ESTRATEGIAS PARA SU MEJORA

  1. Modificar el ambiente:

  • Utilizar medios efectivos para incrementar la relajación y aumentar la autodeterminación hacia las tareas como pueden ser cambiar los espacios de entrenamiento o el uso de la  música como herramienta auxiliar y no fundamental, podrían ser opciones bastante útiles.
  • Modificar objetivos. Las motivaciones cambian y , a veces la situación no acompaña aunque hacia dónde queremos ir sea la misma dirección. Cambiar temporalmente los objetivos y volver a replantearlos, es una buena forma de encaminar la ree-dirección hacia éstos, desde un enfoque más realista.Esto hace indispensable comunicar los problemas con el entrenador y los padres principalmente puesto que son quienes más tiempo pasan con ello en su diario. Del mismo modo, conocer la evolución llevada en el contexto escolar, pueden hacer más hábiles a éstos dentro y fuera del mismo.

Imagen 4.-Un día de trabajo para los escolares

 

  1. La Comunicación y uso inteligente del lenguaje

Puede parecer un aspecto desapercibido en numerosas ocasiones por muchos padres, pero es una realidad tangible. Muchos deportistas han desarrollado sus habilidades y fracasos a base de gritos y castigos desde edades bien tempranas. Otros, incluso han practicado deporte deseo más de sus propios padres que el de sus propios deseos. En este contexto de conflicto oculto, se engloban una vez más todos los responsables de su educación ; familiares, entrenadores, amigos y profesores de la escuela y la relación interpersonal de comunicación e informes que entre ellos pudieran generarse.

Mantener un lenguaje cordial  y agradable acorde a cada etapa evolutiva de desarrollo y madurez afectiva, pueden hacerles sentirse más queridos y motivados dentro y fuera de un grupo, más inteligentes en los aprendizaje y formas de convivencia en el mismo y mantener un deseo continuo adverso a situaciones de miedo y huída. Animar a que sigan superándose a diario, pueden hacer de los pequeños éxitos grandes deportistas.

Imagen  5. Un padre intenta motivar enseñando con el ejemplo, pero nunca estimulará gritando
  1. Tolerancia al fracaso

Para llegar al éxito hay que fracasar una y otra vez y no desde una perspectiva necesariamente negativa sino más bien, todo lo contrario. No podemos dejar que se desvinculen del deporte porque no consigan lo que quieren. La tolerancia al fracaso ha de ser necesaria y es un hecho dentro del marco competitivo. La exposición gradual hacia estas situaciones como pueden ser las propias competiciones, han de ir presentándose poco a poco como algo habitual practicables al igual en los entrenamientos.

 

LA DEPRESIÓN COMO TRÁNSITO

Los atletas, al igual que el resto de personas, están expuestos a las situaciones más dolorosas que pueda presentar la vida: la pérdida de un ser querido, un divorcio o conflictos pasajeros no solucionados a tiempo, pueden ser relevantes dentro del propio terreno de juego, por lo que se hace indispensable conocer cuáles son las causas que lo generan y acudir a un profesional cualificado que permita encontrar la solución cuanto antes.

En este sentido, la práctica del ejercicio físico en sus diferentes intensidades cobra una especial importancia en el manejo de las capacidades cognitivas actuando ante la depresión, Alzheimer y Parkinson(8). Es en el ámbito clínico donde ésta tiene sus mayores efectos,  (9-10 ) debido a los neurotransmisores de dopamina; imprescindible para el control motor- y, serotonina ;neurotransmisor antidepresivo-, reduciéndose por ello dichos marcadores.

ESTRATEGIAS PARA SU  MEJORA

  • Evaluar y contextualizar los objetivos del atleta a corto, medio y largo plazo.
  • Aumentar la confianza buscando contextos de agrado (no sólo el de competición, inclusive en los deportes individuales).

Imagen 6- El juego como eje fundamental motriz del aprendizaje en edades tempranas
  • Identificar y modificar el lenguaje interno, motivar conductas deseadas (reforzando) y fomentar la visualización del gesto, la imaginación y el foco de atención,ayudará el autoconocimiento y mejora perceptiva hacia las tareas que se realizan.
  • Minimizar la postergación, es decir, reducir la toma de decisiones de qué hacer mejor o peor ,centrando la tarea en funciones específicas y en aspectos concretos que no generen duda o confusión.

 

LA MOTIVACIÓN COMO PILAR

La motivación entendida como “constructo psicológico que activa y dirige la conducta” (10), influye, junto con la personalidad, asertividad y la ambición en dicha direccionalidad en el  cómo se realizan las tareas.

ESTRATEGIAS PARA SU  MEJORA

  • Minimizar postergación ,reduciendo el número de estímulos.
  • Autodeterminación; introducir estímulos nuevos durante las sesiones con el uso de diverso material, juegos dinámicos y fomentando el compañerismo más que el propio resultado.
  • Fomentar la Visualización, la imaginación mental e interacción de grupo durante y post sesión intentando identificar conductas o pensamientos disruptivos durante y fuera del mismo. Modificar el diálogo interno expresándolo abiertamente al entrenador y, posteriormente hacer una puesta común de grupo al final de la sesión para que entre todos mejoren su trato y conocimiento hacia las diferentes actitudes contemplándolas en un registro de sesión.
  • Reforzar las conductas deseadas  y tomar con inteligencia las no deseadas poniéndolas en común con el resto de compañeros quienes del mismo modo darán un Feed-back personal  que mejore el estado anímico del propio grupo.

 

CONCLUSIONES

El manejo de las variables psicológicas durante la práctica deportiva es hoy una panacea. Se invierten mucho tiempo en esfuerzos físicos para la mejora de las capacidades física básicas y de rendimiento, sin tener en cuenta en muchas ocasiones el papel que juega la conducta psicológica en el propio rendimiento.

Reconocer e identificar estrategias efectivas para reducir el riesgo de sufrir lesiones, la aparición de la ansiedad o la depresión como estados crónicos o inclusive la baja tolerancia al fracaso y autodeterminación durante las primeras edades, pueden evitarse si son detectadas, trabajadas a tiempo  y desarrolladas durante toda la carrera deportiva de los deportistas independientemente su edad.

Imagen 9- Puesta en común y vuelta a la calma

 

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Armstrong C.A., J.F Sallis, M.F Howell y C.R. Hofstetter (1993). Stages of change, self-efficacy, and the adoption of vigorous exercise; A prospectove analysis. Journal of Sport and Exercise Psychology 15: 390-402.
  2. Calfas, K.J y W.C, Taylor. 1994. Effects of physical activity on pshychological variables in adolescents. Pediatric Exercise Science6: 406-423
  3. Kugler, J., H. Seelback y G.M. Kruskemper. (1994). Effects of rehabilitation exercise programmes on axiety and depression in the coronary patients. A meta-analysis. Brithis Journal of Clinical Psychology 33: 401-410
  4. Landers, D.M y Arent S.A (2007). Physical activity and mental health En : Handbook of Sport Psychology, 2ª ed., R.N. Singer, H.A. Hausenblas y C.,. Janelle, eds. Nueva York; Wiley pp 740-765.
  5. Long, B.C y R Van Stavel (1995). Effects of exercise training on anxiety, A meta-analysis. Journal of Applied Sport Pshychology 7: 167-189
  6. Woo, M.,S. Kim, J. Kim y B.D. Hatfield (2010). The influence of exercise intensity on frontal electro-encephalographie (EEG) asymmetry and self-reported affect. Research Quarterly for Exercise and Sport 81: 349-359
  7. Cannon, W.B. (1929). Bodily change in Pain, Hunger, Fear and Rage, vol 2. Nueva Yorlk. Appleton
  8. Spiduso, W.W. (1983). Exercise and the aging brain. Research Quaterly for Exercise and Sport 54: 208-218
  9. Craft, L.L y D.M. Landers (1998). The effect of exercise on clinical depression and depression resulting from mental illness. A meta-analysis. Journal of Sport and Exercise Psychology 2: 339-357
  10. Landers, D.M. (1980). The arousal-performance relationship revisited. Research Quarterly for Exercise and Sport. 51: 77-90
  11. Rosendo Berengüí-Gil1, Enrique J. Garcés de Los Fayos2 y María D. Hidalgo-Montesinos2 Psychological characteristics associated with the incidence of sports injuries in athletes of individual sport